Previsualiza tu historia

2025

Semillas de encuentro

Colegio Sagrado Corazón

Andalucía

profesor o educador

Moisés López Mata

Durante la fase SIENTE, tras la visita al Barrio de Palmeras y los encuentros con las personas del barrio y con los niños y niñas del Colegio Pedagogo García Navarro, el grupo identificó varios focos de acción que les generaron preocupación y reflexión: La falta de espacios cuidados y agradables, con una presencia dominante de cemento y pocos elementos naturales, lo que hacía que patios, balcones y zonas comunes resultaran tristes y poco acogedores. Las desigualdades sociales visibles entre su propia realidad y la del barrio, especialmente en las oportunidades disponibles para la infancia. La imagen negativa y los prejuicios asociados al barrio, que descubrieron que no se correspondían con la cercanía, la acogida y el sentido de comunidad que experimentaron en primera persona. La escasez de espacios compartidos de encuentro, donde niños y niñas pudieran relacionarse, jugar y sentirse orgullosos de su entorno. Estos focos no se vivieron solo como problemas externos, sino como realidades que interpelaron al alumnado y despertaron en ellos el deseo de cuidar, embellecer y compartir, entendiendo que pequeños gestos podían contribuir a generar bienestar, fortalecer vínculos y promover un mayor sentido de justicia y solidaridad.

Tras la visita al Barrio de Palmeras, el grupo decidió centrar su foco de acción en el encuentro con niños y niñas de su misma edad y en la realización de pequeñas acciones para hacer más verde y agradable el entorno. Consideraron que este era el ámbito en el que podían implicarse de forma realista y coherente con sus posibilidades como alumnado de Primaria. Por un lado, eligieron relacionarse con niños y niñas del barrio porque compartir edad facilitaba el diálogo, el juego y la creación de vínculos desde la igualdad, entendiendo que era ahí donde podían aportar más, y no en la intervención con personas adultas. Por otro lado, detectaron que en su propio entorno cuentan con más parques y zonas verdes, mientras que en el barrio predominan los espacios duros y con poca vegetación. Esto les llevó a proponer acciones sencillas, concretas y compartidas, como sembrar semillas en los alcorques de los árboles, una forma accesible de cuidar el entorno, aportar vida al barrio y compartir recursos y aprendizajes, uniendo así encuentro, naturaleza y compromiso con la justicia social.

El foco de acción seleccionado afectaba principalmente a los niños y niñas del Barrio de Palmeras, especialmente al alumnado del Colegio Pedagogo García Navarro, que convive a diario con un entorno con pocos espacios verdes y escasas oportunidades de encuentro con otros niños y niñas de contextos diferentes. Ellos expresaron que les gustaría disponer de lugares más agradables para jugar, estar juntos y sentirse orgullosos de su barrio, mostrando interés y entusiasmo ante la idea de participar en actividades compartidas y relacionadas con la naturaleza. También se veían implicadas las personas del propio barrio, que valoraban positivamente cualquier iniciativa que contribuyera a cuidar y embellecer los espacios comunes, ya que entendían que un entorno más verde y cuidado genera bienestar y mejora la convivencia. Por su parte, el alumnado del colegio de la Fundación Educativa ACI se sintió interpelado por la desigualdad observada y manifestó el deseo de compartir lo que ellos sí tienen —espacios verdes, materiales y experiencias— desde una actitud de respeto, solidaridad y justicia, reconociendo que pequeñas acciones podían tener un impacto significativo en la vida cotidiana del barrio.

Pasar tiempo juntos con niños y niñas del barrio, compartiendo juegos, actividades y conversaciones para conocernos mejor. Sembrar semillas en los alcorques de los árboles, para aportar más verde al barrio y hacerlo más bonito y agradable. Crear bombas de semillas y lanzarlas en espacios del barrio con poca vegetación. Hacer actividades de naturaleza juntos, aprendiendo a cuidar plantas y el entorno. Invitar a los niños y niñas del barrio a nuestro colegio, para que conocieran nuestra realidad y nuestros espacios verdes. Realizar un intercambio de visitas, para fortalecer la relación entre ambos colegios.

Después de dialogar y reflexionar en grupo, se seleccionaron aquellas ideas que permitían implicar directamente a niños y niñas de ambos colegios, que eran viables para nuestra edad y que respondían de forma clara al deseo de cuidar el entorno y fortalecer los vínculos. Las ideas finalmente seleccionadas fueron: Compartir tiempo y actividades con niños y niñas del Barrio de Palmeras, favoreciendo el encuentro, el juego y la relación entre iguales. Sembrar semillas en los alcorques de los árboles del barrio, como una acción sencilla para hacer el entorno más verde y agradable. Invitar a los niños y niñas del barrio a nuestro colegio, para que conocieran nuestra realidad y se produjera un intercambio entre ambos contextos.

En la fase ACTÚA, el grupo pasó de las ideas a la acción, llevando a cabo las propuestas seleccionadas de forma colaborativa y participativa. Las actividades se diseñaron para que todos y todas pudieran implicarse activamente y compartir la experiencia con los niños y niñas del Barrio de Palmeras. En primer lugar, visitamos el barrio, conociendo su realidad para conocer todo lo bueno que han hecho allí junto con el Proyecto INHABIT. También visitamos el centro educativo de Palmeras y organizaron encuentros entre el alumnado de ambos colegios, creando espacios de juego, conversación y trabajo conjunto que facilitaron el conocimiento mutuo y la construcción de vínculos desde la igualdad. Estos momentos permitieron que los niños y niñas se sintieran parte de una experiencia común y no como grupos separados. A continuación, se llevó a cabo la siembra de semillas en los alcorques de los árboles, una acción sencilla pero muy significativa. De manera conjunta, aprendieron a preparar la tierra, sembrar y cuidar las semillas, entendiendo la importancia de la paciencia, el cuidado y la responsabilidad compartida. Esta actividad simbolizó el deseo de aportar vida y color al barrio, así como de sembrar esperanza y compromiso con el entorno. Finalmente, se realizó el intercambio de visitas, invitando a los niños y niñas del barrio a conocer el colegio del alumnado participante. Este encuentro permitió mostrar su propia realidad, compartir espacios educativos y seguir fortaleciendo la relación iniciada, reforzando la idea de que el aprendizaje y el cambio se construyen desde el encuentro y la reciprocidad. La fase ACTÚA fue vivida como un momento clave del proyecto, en el que el alumnado comprobó que pequeñas acciones, hechas juntas y juntos, pueden generar bienestar, cuidado del entorno y sentido de justicia social.

El proyecto tuvo un impacto significativo tanto en las personas participantes como en el entorno del Barrio de Palmeras. A nivel comunitario, la siembra de semillas en los alcorques de los árboles contribuyó a hacer los espacios comunes más verdes y cuidados, generando una sensación de mejora visible del entorno y de orgullo compartido por el barrio. Estas acciones sencillas ayudaron a transmitir la idea de que el cuidado del espacio común es responsabilidad de todas las personas. En el plano relacional, el proyecto favoreció la creación de vínculos entre niños y niñas de ambos colegios, basados en el conocimiento mutuo, el respeto y la amistad. El intercambio de visitas y las actividades compartidas permitieron romper prejuicios y estereotipos, sustituyéndolos por experiencias reales de encuentro y colaboración. Para el alumnado participante, el impacto principal fue el cambio de mirada: comprendieron mejor las desigualdades sociales, desarrollaron una mayor sensibilidad hacia la justicia social y descubrieron que podían actuar de forma concreta para mejorar la realidad que les rodea. El proyecto reforzó su autoestima, su sentido de responsabilidad y la convicción de que, incluso con pequeñas acciones, pueden ser agentes de cambio capaces de sembrar solidaridad, cuidado y esperanza.

80

“Antes de venir pensaba que el barrio iba a ser muy diferente y que no tendríamos mucho que ver. Cuando conocí a los niños y niñas de allí me di cuenta de que somos parecidos, que nos gusta jugar y reírnos de lo mismo. Me hizo pensar que no es justo que no todos tengamos los mismos sitios para jugar o parques, y que aunque seamos pequeños, podemos hacer algo si lo hacemos juntos.” “Me gustó que vinieran a vernos y que sembráramos semillas juntos. Nunca había hecho eso y me gustó pensar que cuando crezcan las plantas las podremos ver todos. También me gustó ir a su cole y conocer cómo es. Sentí que éramos amigos y que no nos miraban mal.”

Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos fue la falta de tiempo. A medida que el proyecto avanzaba, el final de curso se fue acercando y coincidió con un periodo cargado de evaluaciones, salidas y otras actividades escolares. Esto hizo que no pudiéramos llevar a cabo todas las acciones que nos hubiera gustado completar, ni dedicarles el tiempo que merecían. Ante esta dificultad, el grupo reflexionó sobre el proceso y llegó a la conclusión de que, para futuras experiencias, es necesario mejorar la planificación desde el centro, reservando más tiempo y coordinando mejor el calendario para que el proyecto pueda desarrollarse con mayor profundidad y continuidad. El alumnado expresó esta valoración de forma clara y respetuosa, trasladando la queja y la propuesta de mejora al profesorado, como parte de su aprendizaje en participación y responsabilidad ciudadana. Este reto se convirtió también en una oportunidad para aprender que los proyectos reales no siempre salen como se imaginan, y que identificar dificultades, proponer mejoras y expresarlas de manera constructiva forma parte del compromiso y del aprendizaje para el cambio.

Más de 30 Días

Buena salud y bienestar

Porque vivir en un entorno con naturaleza está muy relacionado con la salud mental y el bienestar de los vecinos y vecinas.

Aprendimos que la injusticia social existe y que no todas las personas parten de las mismas oportunidades, aunque tengan nuestra misma edad. Descubrimos que conocer a las personas cambia la mirada y ayuda a romper prejuicios e ideas preconcebidas sobre determinados barrios o realidades. Comprendimos que el encuentro humano es una forma de cambio, y que compartir tiempo, juegos y actividades crea vínculos basados en el respeto y la igualdad. Aprendimos que no hace falta hacer cosas muy grandes para contribuir, ya que las acciones sencillas, como sembrar semillas juntos, pueden tener un gran valor

De todo lo vivido en el proyecto, lo que más destacaríamos es el encuentro real entre niños y niñas de contextos diferentes, que nos permitió conocernos desde la cercanía y la igualdad. Compartir tiempo, juegos y actividades con niños y niñas del Barrio de Palmeras nos ayudó a darnos cuenta de que, aunque nuestras realidades sean distintas, tenemos muchas cosas en común. También destacamos cómo cambió nuestra forma de mirar el barrio y a las personas que viven en él. Lo que antes conocíamos solo por lo que se decía, pasó a ser una experiencia vivida, que nos ayudó a romper prejuicios y a entender mejor la injusticia social. Por último, valoramos especialmente haber aprendido que pequeñas acciones compartidas pueden tener un gran significado, y que el cambio no siempre está en hacer mucho, sino en hacerlo juntos, desde el respeto, la empatía y el compromiso como ciudadanos y ciudadanas.

A través de redes sociales: Facebook e Instagram del Colegio. https://www.facebook.com/share/17hnXWb6k7/

Más de 100

Aunque el proyecto no puede mantenerse de la misma forma, ya que hemos pasado a la ESO, hemos cambiado de etapa educativa y también de profesorado, la experiencia no termina aquí. El principal resultado que permanece es que en los miembros del grupo ha quedado sembrado el deseo de seguir implicándonos en iniciativas parecidas, basadas en el encuentro, la solidaridad y la justicia social. La vivencia compartida ha despertado una mayor sensibilidad hacia las desigualdades y la conciencia de que, como ciudadanos y ciudadanas, podemos contribuir al cambio desde nuestro lugar y nuestras posibilidades. Aunque el proyecto concreto no continúe, la actitud, la mirada y el compromiso aprendido nos acompañarán en futuras experiencias, dentro y fuera del ámbito escolar.